Los clásicos son eternos

Aún hoy admiramos modelos de arquitectura, vehículos, electrodomésticos, moda… creados hace décadas pero que hemos reeditado una y otra vez conservando su esencia y, en ocasiones, añadiendo las mejoras que nos concede la madurez del tiempo. Y, ¿qué tienen en común estos objetos eternos? Funcionalidad y estética.

Le Corbusier, un valor seguro

Este arquitecto suizo, urbanista y diseñador de espacios, decía que el hogar era “una máquina para habitar” que tenía que funcionar con el menor número de obstáculos y problemas. Respondiendo a la idea de un equipamiento funcional diseñó diferentes tipos de sillas, sillones y divanes, según la actividad del hombre en cada uno de ellos. Y el resultado fue una exitosa serie de la que se reeditan versiones casi un siglo después.

Porsche, la leyenda

Su mito se fundamenta en un diseño que acercaba a la calle la adrenalina de las competiciones deportivas de los dorados 60. Ferdinand Porsche quería saciar la necesidad de construir un deportivo que todavía no existía. Y lo consiguió hasta tal punto que las reediciones del modelo se siguen fabricando hoy en día.

Exprimidor de Braun: Sencillo, efectivo… eterno

El Citromatic MZ-2 fue una genialidad desarrollada por el ingeniero Gabriel Lluelles en la planta Braun España de Barcelona en 1970. Se convirtió en el primer exprimidor que vertía directamente zumo en el vaso. Útil, cómodo… un éxito que ha llegado hasta hoy.

Louis Vuitton, inalterable al paso del tiempo

Vimos uno colgado del brazo de Audrey Hepburn a mediados del siglo XX y seguimos viéndolos en manos de las ‘celebrities’ en pleno siglo XXI. Louis Vuitton marcó la diferencia en 1858 fabricando baúles de equipaje con lona “Trianon” fácilmente apilables, herméticos y ligeros. Un boom en el sector que, tras una buena estrategia de marketing, le ha permitido situarse como referente de la marroquinería de lujo, especializada en artículos de viaje.

Cerámica de ayer y de siempre

Los coloridos pavimentos cerámicos irrumpieron en Europa en el siglo XIII y, desde entonces ha ganado terreno a mármoles y piedras naturales, entre otros. A su atractivo cromático inicial se añadieron otras ventajas como su dureza y resistencia al paso del tiempo. Los hidráulicos, el azulejo metro, el formato 15×15… siguen con nosotros y su éxito les augura larga vida.

Para Dieter Rams, diseñador y gurú del siglo XX, un “buen diseño” debía ser innovador, útil, estético, comprensible, honesto, discreto, duradero, consecuente con sus detalles, respetuoso con el medio ambiente y minimalista. Requisitos que avalan la etiqueta de “clásico” y garantizan la vida eterna de estos objetos.

Imágenes:

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